martes, 13 de septiembre de 2011

Un par de palabras...

Quisiera ser menos esquemático el día de hoy y abandonar los atavismos a los que con la vida diaria uno se ve empujado. De sobremanera he de advertir que cada palabra dicha aquí no tiene sino la mera pretensión de aparecer como un impulso entre el mediatismo y la incursión en la comunicación, de modo abreviado uno intenta hacerse para otro. Lo que aquí escribo, son un montón de conjeturas sobre un lugar que ha dado a mi cabeza más de un problema. Profesor o no de filosofía he empezado a construirme en una carrera que empuja constantemente a un examen, que exige una auto-revisión. Cada impulso regenerador es en sí mismo el de un intento por reconstruir un panorama alentador. Cada clase se da al desvarío para comprenderse a sí misma como un ejercicio. Confusamente, entre las razones y las distinciones uno solapa vacíos de modos inconclusos. Hoy recuerdo una bella frase de Höelderlin "dejare de escribir hasta que me sienta menos joven y menos feliz", no la recuerdo para convenir en su espíritu desalentador, la recuerdo con un deseo irrenunciable a afrontar la juventud como posible estadio de la locuacidad jovial. Amplia y coincidencialmente posible, lo dicho se debe afrontar como voluntad de ilusión, como espacio para verse a sí mismo en lo configurador de realidad; el mundo y el sentido se hacen escapando a la verdad, faltando al objetivismo tangencial de un modo de pensar calculador. Ser es escapar, fugarse y devenir posibilidades intrínsecas que alimentan sentidos de verdad ilusorios, la verdad no es sino el reemplazo de la ilusión y de la metáfora, la seriedad es el escape del ser...

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